Oscar Wilde llegó a su club después de asistir al estreno de una pieza teatral que había sido un completo fracaso.
- Oscar ¿cómo estuvo la representación de esta noche? - le preguntó un amigo.
- ¡Oh!- respondió de forma altanera-. La pieza fue un gran éxito, pero el público fue un fracaso.
Cuentan que un experimentado conferenciante distribuyó unas hojas de papel a los miembros de su auditorio y les pidió que escribieran sus preguntas a fin de poder luego discutirlas y comentarlas.
El procedimiento funcionó muy bien hasta que abrió una de las hojas que le habían dado y observó que en el papel plegado sólo había escrita una palabra: ¡IDIOTA!
La leyó, sin inmutarse, en voz alta y se dirigió a su público:
-Damas y caballeros. En las múltiples conferencias que llevo dando desde hace años, muchas personas han escrito su pregunta y han olvidado firmar con su nombre, pero he de decirles que esta es la primera vez que alguien firma con su nombre y olvida escribir su pregunta.
- Niño, ¡que no eches carne a la sopa!
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- Niño, que te digo que ¡no eches carne a la sopa!
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- ¿No me estás oyendo? Que no eches carne a la sopa te digo!!
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- Hay que ver... Este niño, además de leproso, es tonto...
El hombre elige constantemente de entre la gran masa de las posibilidades presentes, ¿a cuál de ellas hay que condenar a no ser y cuál de ellas debe realizarse? ¿Qué elección será una realización imperecedera, una "huella inmortal en la arena del tiempo"?
En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia.
Pues si, aqui estoy. Me han contado lo de pasarme a la coctelera y me he pasado (uno que se deja liar...). Acabo de crear el blog y estoy más perdido que Terminator en los mundos de Yupi, pero poco a poco me pondré al día de cómo funciona esto y de quienes son los moradores de esta coctelera multifrutas.
Asi que... prepárense todos porque... ¡¡AQUI ESTOY!!